San Petersburgo, la capital de los zares como destino cultural

Considerada la más occidental de las ciudades rusas, con una especie de mezcla entre París y Venecia, lo que fue el antiguo Leningrado, hoy es la ciudad más abierta y turística de la ex Unión de repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Galardonada en varias ocasiones como el Mejor Destino Cultural del Mundo, desde el punto de vista turístico, se trata de una ciudad donde conviven armónicamente los estilos europeos con los rusos. Desde sus orígenes fue construida como destino cultural para ser la puerta de entrada hacia Europa, y desde entonces, San Petersburgo tiene suficiente arte para presumir.

Foto de la ciudad de San Petersburgo

 

La plaza del Palacio de Invierno

Este imponente escenario ubicado en el centro de San Petersburgo, fue el lugar en el que ocurrieron importantes acontecimientos históricos (como el Domingo Sangriento o la Revolución de Octubre), se encuentra ubicado al norte, custodiado por el edificio más famoso de la plaza, el Palacio de Invierno de los zares rusos, de estilo barroco azul y blanco, donde actualmente se aloja el museo Hermitage; y al sur, por la majestuosa sede del Estado Mayor, con el impresionante doble arco que une las alas del edificio.  En el centro de la plaza, con 47 metros de altura de granito rojo, se halla la Columna de Alejandro I, monumento construido tras la victoria rusa contra la invasión de Napoleón.

Foto de la plaza del Palacio de Invierno

 

Hermitage, la joya de San Petersburgo

Sin duda, la principal atracción turística de San Petersburgo es el Hermitage, uno de los museos más famosos del mundo, que contiene una de las mayores pinacotecas, así como una exhibición de antigüedades de todo el planeta realmente impresionante. Precisamente es uno de los museos más lindos del mundo, no solo por las obras que hay dentro, sino por la belleza del palacio y de sus estancias, que durante años funcionó como residencia oficial de los zares hasta la Revolución Rusa. Debido a que el museo es gigante y se necesitan de varias horas para verlo entero, lo recomendable es priorizar las atracciones que uno quiere ver.

Uno de los lugares más visitados de San Petersburgo, el Hermitage

 

La Iglesia del Salvador sobre la sangre derramada

Situada a unos minutos andando desde el Hermitage, este templo es espectacular tanto durante el día como por la noche, con una composición pictórica y decoración multicolor, que la diferencia de cualquier otra iglesia de la ciudad. Ubicada a orillas de uno de los canales más vistosos de San Petersburgo (el Griboyédova), sus coloridas cúpulas son lo que más llama la atención por fuera, y sus enormes mosaicos por dentro.

Foto de la iglesia del salvador sobre la sangre derramada

 

A metros de la Catedral del Salvador, está la Catedral de Kazán, una de las iglesias ortodoxas de la ciudad. Este templo es la sede del obispo de San Petersburgo y está consagrada a la Virgen de Kazán, el símbolo religioso más importante de Rusia.

Catedral de Kazán, una de las catedrales ortodoxas en San Petersburgo

 

La fortaleza de San Pedro y San Pablo

Cruzando por el Puente del Palacio o por el Puente Birzhevoy, desde donde contemplaremos una increíble vista del río Nevá, llegamos al corazón de esta fortaleza que rodea esta pequeña isla. Esta emblemática ciudadela se trata nada más ni nada menos que del lugar donde se fundó en 1703 la ciudad. Dentro de la antigua fortificación se encuentra la catedral de San Pedro y San Pablo (con una impresionante torre desde donde se puede ver casi todo San Petersburgo), el Museo Estatal de Historia de San Petersburgo y el museo de la Exploración Espacial.

Foto de las fortalezas de San Pedro y San Pablo

 

Catedral de San Isaac

Con 43 metros de altura y 262 escalones, junto a la Torre de San Pedro y San Pablo,  la Catedral de Isaac, es uno de los mejores miradores de la ciudad. La gran cúpula es toda una maravilla arquitectónica, y el edificio en general, es una de las iglesias más grandes de toda Europa.

La catedral de San Isaac en San Petersburgo

 

La Venecia rusa

Como el mar Báltico baña las costas de San Petersburgo, la ciudad está dividida por hermosos canales, dignos de ser navegados y disfrutar de sus increíbles paisajes. En este sentido, una de las alternativas más atractivas para hacer en San Petersburgo es un crucero por los canales de madrugada, para ver cómo se levantan los puentes levadizos para dejar pasar la navegación de los barcos.

Foto de uno de los canales que recorren la ciudad de San Petersburgo

 

El Palacio de Peterhof

Conocido como la “Versalles rusa”, a una hora de San Petersburgo (en barco o en bus), se encuentra el ostentoso Palacio de Peterhof. Este catillo que funcionaba antiguamente como la residencia de los zares durante el verano, es algo que si o si tienes que ver en San Petersburgo. El recinto real, cuenta con amplios y bellísimos jardines, con un sistema de majestuosas fuentes de aguas danzantes repartidas por todo el predio (funcionan en determinadas horas del día). El palacio en sí está compuesto por varios palacetes, unidos por grandes y lujosos pabellones, decorados con múltiples detalles dorados, espejos y querubines.

Foto del Palacio de Peterhof

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