La Ruta de los Castillos del Loira

Turísticamente hablando, Francia es una potencia mundial. Al igual que pasa con España o Italia, el país vecino acredita atractivos de múltiples tipos, suficientes para satisfacer la demanda de los más variados viajeros: playa, montaña, esquí, naturaleza, cultura, monumentos… Y, sin duda, uno de los rincones estrella, es el que constituye la Ruta de los Castillos del Loira.

El Loira es un río que, pese a su longitud (más de un millar de kilómetros), recorre exclusivamente territorio francés desde su nacimiento en el Macizo Central hasta su desembocadura en el océano Atlántico, en el Golfo de Vizcaya. A lo largo de millones de años, en ese recorrido ha ido excavando el valle de su mismo nombre, popularmente conocido como el Jardín de Francia por su belleza natural.

Pero el valle en cuestión también tiene otro apodo, la Ruta de los Castillos. La razón es obvia: una larga lista de edificios de ese tipo jalonan las riberas fluviales y abren la posibilidad de hacer un itinerario visitándolos sucesivamente, si no la totalidad al menos una parte. Desde el año 2000 ese conjunto está incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Casi todos los castillos franceses de esa zona son renacentistas, no medievales. Hay alguna excepción, claro, caso de Angers o Chinon. Pero ello significa que, a menudo, tienen un aspecto más palaciego que militar aún cuando a veces se asientan sobre arquitectura defensiva anterior y conservan algunos elementos en ese sentido (murallas, fosos…).

La asociación Châteaux de la Loire, Vallée des Rois, que es la que se ocupa de la gestión turística de los castillos y su entorno, suma setenta y un sitios, incluyendo también iglesias, abadías y museos. Evidentemente, es imposible enumerarlos a todos. Pero sí se puede hacer una pequeña selección de aquellos cuya visita sería casi obligada, aunque es cierto que, si haces tu propia lista, al acabar el viaje estarás tan satisfecho como si hubieras atendido la de otro. En fín, ahí va una propuesta que pueden ampliar o reducir, según te convenga.

Chambord

El castillo más grande y espectacular del Loira, con casi medio millar de habitaciones y una belleza interior que se sintetiza en la preciosa escalera helicoidal diseñada por Leonardo da Vinci. Se construyó entre 1519 y 1685 por orden de Francisco I.

Blois

El mismo monarca encargó este otro situado a dieciocho kilómetros del anterior. En realidad reformó un castillo ya existente del siglo XIII. Pero tiene un plus: la localidad de Blois conserva cierto aire medieval, con su catedral y su laberinto de callejuelas.

Chenonceau

Ya la sola llegada a este lugar te parecerá espectacular. Se accede por una galería cubierta que hay en un puente sobre el río Cher. Además, dispone de unos fantásticos jardines de diseño geométrico que pasan por ser los mejores de todo el Loira.

Cheverny

Si eres aficionado a leer las aventuras de Tintín te resultará familiar este sitio, más mansión que castillo, porque fue el modelo elegido por el dibujante Hergé para la vivienda del capitán Haddock.

Chaumont

Este castillo del siglo XV, muy reformado en el XIX, se asienta en lo alto de una colina que domina los alrededores. Allí residía Catalina de Médici, hasta que la muerte de su esposo, el rey Enrique II, le permitió expulsar a la amante de éste del vecino Chenonceau para trasladarse.

Estos podrían ser los cinco elegidos, contando con la ventaja de que están bastante próximos entre sí. Pero si buscas hacer un recorrido más extenso, entonces añade a la lista estos nombres: Amboise, Langeais, Chinon, Valençay, Loches, Brissac, Angers… Cada uno de ellos tiene motivos suficientes para atraer tu interés.

Y, para terminar, recuerda que el Valle del Loira también resulta atractivo por su turismo enológico, ya que en esa zona se cultivan algunos de los mejores vinos blancos del mundo, como Sauvignon Blanc, Muscadet o Sancerre. Visitar alguna bodega sería el remate perfecto a tu estancia.