Cásate de forma poco convencional

¿Quieres que tu boda sea especialmente sonada, saliéndote de lo habitual? ¿Te apetece la nota por original? ¿Eres de los que osarían contraer matrimonio por el rito zulú o alguna extravagancia similar? Pues adelante, cásate pero dándole a tu boda una forma poco convencional y eligiendo un lugar insólito para la ceremonia o un ritual que marque la diferencia. Si buscas ideas, aquí te facilitamos algunas. ¡Fuera complejos y empieza tu vida conyugal divirtiéndote!

Las posibilidades son casi tantas como puedas concebir, siempre que seas de imaginación libre y soñadora. Eso sí, habrás de tener en cuenta que no todo lo que uno desea se puede poner en práctica, pues la legislación vigente siempre establecerá los límites. Por lo demás, piensa en tus gustos y en las posibilidades reales de plasmarlos.

Ahora decide si prefieres tierra, mar o aire, porque en cada uno de esos apartados se puede encontrar lo que buscas (el fuego ¿mejor lo dejamos verdad?) y puede que, de paso, te sirva como destino para el viaje nupcial. Vamos con algunos ejemplos, empezando por lo más convencional, que es el suelo que pisas.

En tierra

Los hoteles de hielo se han convertido en una especialización muy popular a la hora de visitar países de clima frío. La experiencia de pernoctar en uno de ellos, durmiendo en una cama bajo gruesas pieles y entre paredes de tonos traslúcidos sólo se puede mejorar aprovechando para casarse. La mayoría incluyen esa oferta, aunque debes tener en cuenta el calendario porque parte de estos establecimientos desaparecen cuando acaba el invierno.

Como contraste está el desierto. Pero aquí no vamos a hablar de uno cualquiera sino del de Nevada, porque allí se levanta la ciudad del pecado: Las Vegas, donde una de las actividades favoritas de los turistas con más desparpajo es casarse disfrazado de Elvis (en realidad, casi de cualquier cosa que te apetezca). Hay multitud de empresas que lo organizan, con tarifas en función de los extras que se añadan.

La siguiente propuesta puede sorprender aún más: casarse por Twitter. Las redes sociales son ya una realidad cotidiana para muchísima gente y ya se ha dado algún caso en que una pareja formaliza su unión mediante una ceremonia colgada en Twitter y, así, seguida en tiempo real por todos los interesados.

En el aire

Pasemos al aire. En ese medio tienes opciones como el avión, el helicóptero, el globo… Aún no se ha llegado a los enlaces en el espacio (no digamos ya en la Luna) pero al ritmo que avanza la tecnología, seguramente pronto se incorporarán a la oferta. Debe tener su gracia eso de abandonar la soltería en gravedad cero.

Pero, sin salir de la estratosfera, más de una vez habrás visto por televisión o Internet a unos novios debidamente ataviados con sus trajes nupciales, lanzándose en paracaídas junto a un sacerdote u oficiante que les casa en caída libre. En general se trata de iniciativas de aficionados ese deporte que cuentan con la colaboración de su club, pero si te seduce la idea no tienes más que preguntar.

Si no te apetece dar el sí quiero a cuatro mil metros de altitud pero sí hacerlo a algunos menos -y suponiendo que tanto tú como los invitados carezcáis de vértigo-, has de saber que una empresa belga -con licencia en una quincena de países- ha construido una plataforma colgante para veinte personas que sirve de altar ceremonial nupcial. Pero ojo, que luego deberás empezar tu luna de miel haciendo puenting desde allá arriba, a ciento sesenta metros.

En el agua

En fin, nos queda el medio acuático, que también resulta muy original y fotogénico para el álbum nupcial. Aquí puedes decantarte por la boda en un barco (sea de alquiler, sea a bordo de un crucero), incluyendo el mismísimo Titanic; no es que vayas a descender hasta el pecio sino que en la ciudad de Tennesee han hecho una réplica a escala del famoso transtlántico, donde te casa un doble del capitán Smith y te ponen de fondo la canción de la película.

Pero también está la opción de un enlace directamente subacuático. Algunos lo hacen bajo el mar, con sus trajes de hombres rana aderezados con velo o chistera y miles de peces de colores -lo normal es que sea en una zona tropical, con buena visibilidad- haciendo de testigos.

Ahora bien, si llevas testigos e invitados humanos, la mayoría de los cuales no sabrán bucear a buen seguro, sumergíos únicamente el oficiante, tú y tu pareja mientras el resto contempla la ceremonia sin mojarse. ¿Cómo? En un tanque acristalado; algunos acuarios ofertan la posibilidad y la hacen aún más atractiva con tiburones.

En fin, seguro que se te ocurren muchas variantes más: casarse desnudo, en un cementerio, sobre una bicicleta o una moto, por un rito exótico… Pero puede mejorar el planteamiento imaginando lo mismo… para la noche de bodas.