Luna de miel ¿Por qué no en un crucero?

Si vas a celebrar tu boda de forma más o menos inminente y estás dándole vueltas a la luna de miel sin tener aún nada claro ¿por qué no un crucero? ¿Te has parado a pensar las ventajas de pasar esos días visitando algunos de esos destinos que tanto te atraen en combinación con la experiencia de pernoctar y trasladarte en un barco plenamente atendido?

Como ya habrás visto en posts anteriores, incluso tienes la posibilidad de celebrar la boda a bordo. Pero si no es el caso, sí que está la opción del viaje de novios en crucero. Hoy en día las posibilidades son múltiples, fruto del boom que experimenta esta modalidad turística tan especial.

Y es que hay montones de compañías para elegir. Algunas hasta operan en español. Otras intentarán facilitarte las cosas si lo tuyo no son los idiomas; no te preocupes, que nadie saldrá perjudicado por eso. Todo depende, en buena medida, del itinerario que escojas.

Porque tienes casi tantas rutas como puedas imaginar: Mediterráneo occidental, Adriático, islas griegas, costa turca, norte de África, Atlántico, Caribe, Báltico, fiordos, Sudamérica, Norteamérica… ¿Se te ocurre algún sitio más? ¿Alguno exótico, oriental, quizá? También hay unos cuantos.

Imagínate pasar un día disfrutando de las comodidades del barco, de sus restaurantes de cocina internacional variada, de su spa, de sus actividades de ocio, de sus espectáculos nocturnos. Y alojándote en un camarote donde, siendo recién casados, a buen seguro os ofrecerán alguna atención especial.

Y luego, complementando esas jornadas de navegación, hacer las programadas visitas en tierra, cosa que puedes realizar contratando las excursiones preceptivas o bien por tu cuenta, ya que no son obligatorias. En ocasiones, incluso se permanece más de una día en destino para verlo de forma más completa.

Y además hay bastante flexibilidad de fechas y duraciones. Aunque la mayor parte de los cruceros suelen durar aproximadamente una semana, algunos lo hacen unos pocos días y otros se prolongan muchos más días. Y si tienes la suerte de no tener restricciones presupuestarias, puedes decantarte por alguno más largo, de uno, dos o tres meses, dando la vuelta al mundo.

Dinero. Otra de las cuestiones que hay que desmitificar. Hoy en día hay opciones en casi todos los segmentos económicos, casi siempre con cifras de sólo tres dígitos. Es cuestión de ajustar el interés a la oferta y ser consciente del peculiar sistema de pagos en los barcos: si las bebidas van aparte, si se elige el todo incluido, las propinas…

O sea, que los cruceros ya no son necesariamente un lujo y una pareja puede reservar uno para su luna de miel sin necesidad de preocuparse. Ah, muchos de ellos incluyen los traslados en avión hasta el puerto de partida y el posterior vuelo de vuelta. Así que, insistimos ¿por qué no un crucero?