Casarse en un crucero

¿Cuántas veces has visto en películas o series a una pareja contraer matrimonio en un barco, con el capitán oficiando la ceremonia? Y, reconócelo, te encantaría probar tan original experiencia. Pues bien, puedes hacerlo, puedes casarte en un crucero y así encadenar el enlace con la luna de miel en un viaje inolvidable

Este tipo de boda no es habitual, pero tampoco resulta extraño en una época en la que los cruceros están viviendo su etapa de mayor popularidad gracias a los cada vez más baratos precios. De hecho, los buques de las navieras se han convertido también en escenarios para todo tipo de eventos, desde viajes de fin de curso a reuniones empresariales y muchos más.

Y es que difícilmente se puede encontrar un escenario tan poco común. Y aunque no todas las compañías ofrecen este servicio, cada vez son más; por ejemplo, las principales que operan en España (Pullmantur, MSC, Costa Cruceros, Norwegian, Royal Caribbean, Celebrity…). Eso sí, si te decides a casarte en un crucero debes tener en cuenta una serie de condicionantes.

El primero es tan obvio como si eligieras cualquier otro sitio: hay que reservar con antelación. El segundo, que las bodas se celebran sólo en las escalas, no durante la navegación, por lo que resultan evidentes las limitaciones de tiempo y espacio. Podrás casarte en un espacio del barco (algunos disponen de capilla) o quizá en una playa, pero en cualquier caso tendrás que invitar a poca gente (aparte del coste mayor): en torno a medio centenar de personas como máximo, que no podrán llegar tarde y deberán identificarse convenientemente al subir al navío.

Asimismo, la ceremonia nupcial tendrá que durar poco porque, como te puedes imaginar, el capitán tiene muchas obligaciones que atender y además hay que dejar el sitio libre para que pueda disfrutarlo el resto de pasajeros. Y si estás en tierra, habrá una hora marcada para zarpar.

Por último, has de tener en cuenta que, salvo alguna excepción como la naviera Princess, el certificado matrimonial que te entregarán al acabar es meramente simbólico y no tiene validez legal, por lo que deberás refrendarlo con la correspondiente licencia sacada en tierra.

Pero, a cambio, tendrás una boda indudablemente distinta, por lo general organizada por un encargado de la naviera que se ocupará de todos los detalles: flores, música, brindis con champán, fotógrafo (el oficial del buque, que te regalará el álbum), comida (con tarta), servicios especiales (peluquería, planchado) y, por supuesto, noche en un camarote. A la mañana siguiente suele incluirse desayuno en la cama.

Éstas son las características generales, aunque luego cada compañía tiene su propia forma de hacer las cosas. Como tú, si te decides.